Recomendaciones VII: Diego del Gastor
Recomendación del guitarrista flamenco Diego del Gastor, arte puramente jondo, ajeno a la velocidad y al lucimiento personal. Un testimonio de la cultura oral y de la improvisación verdadera.
Si hay en la faz de la tierra un arte musical sostenido en algo puramente auténtico, franco, sencillo, primitivo, tosco, en el mejor sentido de esa palabra, que expresa hondura y espontaneidad, verdad y belleza sin concesiones, no basado en la rapidez en abstracto, en la brillantez superficial, en la ciega sumisión a las exigencias del mercado, es el arte del guitarrista flamenco gitano Diego Amaya Flores (1908–1973), conocido como Diego del Gastor.
Solo lo «jondo» por los cuatro costados, nada de tonta velocidad ni lucimiento personal, ni ninguna concesión a lo comercial. Un testimonio vibrante de la esencia de la cultura oral en música, de la verdadera improvisación, de la mezcla que es España y su música.
Como un poeta de sonidos laberínticos, Diego del Gastor teje las redes de sus improvisaciones como una persistente araña creadora. Verlo tocar y escuchar sus poemas sonoros es volver a ser niño, es aprender a nunca perder de vista lo esencial… Me imagino a Beethoven tocando el piano exactamente como Diego del Gastor tocaba la guitarra flamenca, con ese halo de lo grande y perdurable que no es posible explicar nunca…
A principios de los años setenta, en una improvisación por bulerías, Diego del Gastor crea con paciencia y sabiduría un verdadero compendio de aquellas cualidades inefables que definen el verdadero arte de la música.
Un músico modélico, rapsoda y aedo a la vez, poeta y danzarín, tigre y paloma, siempre «en duelo de mordiscos y azucenas…» con su guitarra eterna…
Edición y cita
Cómo citar. Josu De Solaun, «Recomendaciones VII: Diego del Gastor», Melosías, 23 de mayo de 2022, enlace permanente.